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domingo, 31 de agosto de 2014
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Benchmarking

Benchmarking

Definir el benchmarking, y sus variadas formas, no es una tarea sencilla. Más bien lo contrario, al tratarse de un fenómeno y concepto evolutivo por naturaleza, su revisión y clasificación representa un reto desde el punto de vista teórico y práctico. Así lo confirman los desarrollos más recientes sobre su contenido, tipología, ámbito de aplicación y objetivos.

En la actualidad, no existe una definición universal del término benchmarking, ni unanimidad respecto a su contenido y alcance; esta herramienta tampoco cuenta con una metodología consolidada, ni con una taxonomía que guíe su investigación. Para algunos, es una técnica de mejora operativa, para otros su aplicación puede extenderse a todos los ámbitos de la empresa; unos la definen como herramienta de gestión estratégica competitiva, mientras que otros hablan de una filosofía de gestión relacionada con la mejora continua. Para los más optimistas ayuda a innovar, pero para los más escépticos se limita a la imitación. Su expansión se debe más al éxito alcanzado por algunas empresas que lo han utilizado como herramienta de gestión, y a su relación con el movimiento de la calidad total, que a la defensa científica que algunos académicos puedan hacer de su utilización. En este sentido, la investigación teórica del concepto se convierte en un aspecto clave.

Origen y evolución del benchmarking, ¿una nueva herramienta de gestión?

La historia del benchmarking está ampliamente documentada por diversos autores. La denominación y conceptualización formal del benchmarking, con su contenido actual. A pesar de que la gran mayoría de autores coincide en señalar que fue una empresa norteamericana, la promotora del benchmarking moderno, además de relacionarla con la formalización de la actual concepción del benchmarking, un amplio grupo de autores comparte la opinión de que esta práctica se ejercita desde mucho tiempo atrás. Ello se debe a que la técnica de benchmarking se basa en una serie de actividades fundamentales que no son nada novedosas. “Aprender de otros”,“imitar”, “comparar”, “evaluar”, “mejorar”, “superar-se”… son atributos intrínsecos a la naturaleza, no sólo de cualquier actividad organizativa y empresarial, sino humana. Como apunta “El Benchmarking no es en realidad nada nuevo. para que una empresa pueda mejorar y llegar a sobresalir –lo que es imprescindible para sobrevivir a largo plazo–, necesita observarse y observar, recoger aquello que descubra a su alrededor que le permita distinguirse, e incorporarlo creativamente en la propia organización.”

Estos casos, sin embargo, no son representativos de la aplicación de benchmarking si se entiende como una metodología de actuación para determinar qué aspectos clave se deben mejorar, y cómo se deben mejorar para llegar a ser competitivo.

 
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